"Zirion representa todo lo bueno de este universo, no soy de ninguna manera buena para él" pensó Val con una tristeza que le devoraba las entrañas, con un vacío que la engullía desde lo más profundo su alma.
- Piensas en Zirion, ¿no es así? Sientes que él puede ser y cómo puede estropear tus planes, como todos lo hemos hecho.
- ¿Siempre vas a tener esa maldita manía de aparecer de la nada, Joth? Te equivocas, pienso en cómo puedo destruirlo yo a él, debo huir antes de que todo empiece. -Joth la sacó de sus elucubraciones y ella trajo sus ojos del infinito para posarse atentamente en él.
- Val, querida, hay cosas que no pueden cambiar. Es muy buen chico, pero no es para ti, a ti te gustan los piratas espaciales o los monarcas de un gran sistema galáctico. -se sentó frente a ella e intentó tomar su mano, pero Val se levantó ipso facto.
- Patrones, supongo. Aunque tú y Lor no se parecían en las cosas más importantes. Me dejo llevar por detalles sin importancia, detalles que no tiene Zirion.
- Sí, mi querida asesina. -esbozó una sonrisa sardónica
- No me tientes. Tú me abandonaste, me dejaste por tus inestabilidades camufladas de ansias de aventura. -decidió bajar el tono de voz al notar un ardor inusitado en las mejillas- Vamos, un pirata a tu edad, no estábamos para esos inventos, Joth.
- Tienes razón, como siempre. Pero estoy aquí de nuevo.
- Muy tarde, siempre tarde. De todas formas, sabes que eres bienvenido, nunca te puedo odiar, pero esa puerta se cerró para nosotros hasta el próximo big bang.
- En otro universo nunca te dejé ir, no te casaste con Loraxes Sat'irk, rey sobre todos los reyes del sistema Elarion... No lo mataste y te convertiste en este ser dispuesto a exterminar a todos los skykruh para restablecer el orden en el universo con una letuana de sangre pura al poder. En otro universo sigues siendo mi arkhiana Valhanne hija de Gruthor... -apartó la mirada para que ella no notara cómo la nostalgia quería salir despavorida por sus ojos en forma de una solitaria lágrima.
- En otro universo lo has dicho, en este todo fue muy diferente. Te amé y no resultó porque tú solo piensas en andar festejando de planeta en planeta, asaltando a cualquier hendyah que te encuentres o saqueando bancos. Por otro lado, amé a Lor, pero tuve que acabar con su vida, él y yo nos estábamos destruyendo, interfería en mis planes y uno de los dos tenía que dejar de existir para darle paz al otro. No soy buena. -se encoge de hombros, vuelve a su alto y pomposo asiento, algo incómodo considerando que Val no es precisamente alta. Su mirada se clava en los profundos y agotados ojos negros de Joth y percibe que está a punto de hacerle una revelación. Siente un frío que le recorre el torso e instintivamente tiembla, pues sabe que si en algo es especialista Joth es en desplomar su vida con sus agudas observaciones.
- Eres la mejor, ¿crees en eso de "una vida, un amor"?
- No, es absurdo. -no comprendía a qué venía esa pregunta.
- Pues deberías empezar a creerlo.
Y como una epifanía, al momento que Joth esgrimía estas palabras y se incrustaban en la mente de Val, ella vio un brazo que le rodeaba el cuello, caminaban por las calles de Dessur en Giak, un planeta de Elarion, todo el ruido del mundo era un eco lejano abolido por las risas de ella y su acompañante. Unos ojos azul violáceos colisionaban con sus ojos dorados y era una supernova de pasión, cualquiera sucumbiría al verlos, tan enamorados, tan dueños de ese y todos los mundos. "Mi señora, mi señora"
Val volvió en sí al escuchar el llamado de esa insistente voz y cuando bajó la mirada, Joth ya no estaba, era un viejo pirata espacial, con un traje de vaquero y aún conservaba su complejo de ninja, le valía bien en ciertas ocasiones y esta era una de ellas.
- Deja las formalidades, Maurah.
- Bien, Val. Zirion está aquí con los Kuthaks, sus nuevos guerreos, Lady Sat'irk.
Loraxes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario