sábado, 24 de agosto de 2013

Un final más

Se despertó, la luz del sol pegaba en su rostro, maldecía aquella luz. Se levantó, tomó café, le echó coffe-mate y una lágrima se deslizó por sus mejillas, pálidas, era  la muerte de su alma que las tenía de ese color. Moría otra vez, era la tercera, la cuarta, la enésima vez. Debía estudiar, prendió su laptop, encontró un archivo de su profesor preferido y se dedicó a realizar los entretenidos ejercicios de Movimiento Armónico Simple. Cogió su calculadora y se entregó a ello por completo, mientras las lágrimas surgían de sus ojos como presos a los que el destino les ayuda a huir de su calvario, de su encierro. Finalmente veía la luz ese dolor que llevaba dentro tanto tiempo.
No quería nada, no sabía ni qué sentía, solo sabía que le dolía, ¿por qué? Aún no sabía bien por qué. Lo único que sabía es que la única manera de evitar nuevos fantasmas en su vida era diciendo adiós, era saludable, olvidaría más rápido. Era el fin, diciembre sí trajo un nuevo comienzo, y espera que éste también lo sea. Dio todo de sí, o al menos lo intentó, pero fracasó. Fue herida en el campo de batalla y se retira, sabe que ya no puede luchar más, está atada de pies y manos. Al menos, esta vez le queda la satisfacción de que lo intentó.
Es la vida, se repetía mientras demostraba que la masa se movía con M.A.S, es lo que siempre ocurre, la vida. Es primero quererse a sí misma y luego querer lo suficiente a alguien como para alejarse.
Ella continúa con su Física y su Cálculo, intentando sacar buenas notas con el objetivo de buscar su destino lejos de aquí. Ella ya no siente. Ella nunca necesitó de nadie, simplemente quería hacer las cosas bien. Siempre pensó que no se trata de querer a alguien más que a tu propia vida, ¡qué estupidez! pero sí pensaba, que llega un momento en que aprendes a amar y valorar una relación (de cualquier índole) más que cualquier otra que hayas tenido en tu vida; eso pasaba.
Es la vida, se lo repetía una y otra vez. Es un adiós como cualquier otro. Sin embargo, como decía Sabina, este adiós no maquilla un hasta luego, es definitivo, es lo justo. Es el tiempo y las circunstancias moviéndonos como piezas de ajedrez a su antojo. Son los días alejándonos. Simplemente es la vida siguiendo su curso, es lo que acostumbra hacer mientras suelta un par de carcajadas.


"Este adiós no maquilla un hasta luego
este nunca no esconde un ojalá
estas cenizas no juegan con fuego
este ciego no mira para atrás
este notario firma lo que escribo
esta letra no la protestaré
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después
a este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitir que taladre un corazón podrido de latir
este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos ya no lloran más por ti"

J. Sabina

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