viernes, 17 de febrero de 2012

Búscame en el viento

Búscame en cada luna llena, porque como ella, estaré para iluminar aquellos momentos en los cuales la oscuridad se apodera de tu vida.
Búscame en el viento, porque es la única forma que encuentro para acariciar tu rostro.
Búscame en tus recuerdos, donde sé que vivo y no permitas jamás que me alcance el olvido, haciéndome su víctima.
Búscame en la fría lluvia de noviembre, para revivir el escenario en el que nos conocimos, aquel sábado de la tercera semana de noviembre en una tarde lluviosa y extremadamente fría. Cada gota encierra mi esencia y esa parte especial de nuestras vidas.
Búscame en aquella cafetería de la quinta avenida, para que el aroma del café me lleve a tu memoria nuevamente y te traslades al momento especial en el que tus labios tocaron los míos por primera vez.
Búscame en la radio, hasta encontrar esa nuestra canción, con la que nos enamorábamos más y bailábamos hasta morir.
Búscame en los latidos de tu corazón, pues yo vivo en él y cada uno te dice que te ama.
Búscame en nuestra fotografía, lamentablemente la única, pues las demás permanecen grabadas en nuestros corazones y no sufrirán el paso del tiempo, la posible destrucción o pérdida.
Por último, búscame en tus pensamientos. Sí, en alguna mañana sombría de abril, cuando la nostalgia me regrese a tu mente, cuando inexplicablemente me recuerdes, ahí me encontrarás, porque probablemente yo estoy evocando los maravillosos y efímeros momentos que viví contigo.
Pues sí, contigo descubrí la verdadera felicidad, pero también supe que puede ser efímera, que nos puede abandonar muy pronto, dejándonos en el rincón oscuro de la soledad, pero nunca en el olvido. Cuando esta felicidad se vivió como se debía, permanece en la memoria por siempre, jamás muere su recuerdo y ocasiona una enorme nostalgia en el futuro.
Búscame, nunca dejes de hacerlo, así como yo te busco en la calle, en los árboles, en el sol, en lo más sencillo, en lo sublime, en lo grandioso; vamos a buscarnos, para ver si conseguimos la piedad de las nornas y unen los hilos de nuestras vidas nuevamente.
Sin más que decir, ni más que suplicar, búscame.

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