miércoles, 26 de abril de 2017

Averiada

Llegué un poco tarde, bastante agitada, algo ansiosa y para nada nerviosa. Dejé mi bolso en la silla contigua y me lancé en un abrazo desesperado a Vlad acompañado de un sútil beso en la mejilla y un "¡Dios, cuánto te he extrañado!"
Hacía mucho tiempo que no lo veía, pero él sigue siendo Vlad, no  vale mencionar los nombres mortales que tenemos ahora, para mí es Vlad o Joth, de otro universo que tampoco vale mencionar ahora. Conserva su mirada cansada, su andar desgarbado y su habilidad para alegrarme la vida con tan solo una sonrisa.

- Te extrañé mucho también, Maquita linda. Te ves igual de hermosa, como solo la hija de Oberón podría mantenerse, pero tienes la sonrisa rota y un dolor punzante en la mirada. Sé que algo te pasa, me llamas en sueños y a las tres de la tarde todos los días te escucho en mi mente, ¿podrías decirme qué carajos te hicieron?

Es cierto, él y yo siempre tuvimos la habilidad de comunicarnos telepáticamente, pero no le he dicho nada, tengo miedo de su reacción.

- Tonterías, no sé de qué hablas, Vlad. La edad te hace ver cosas que no existen. -miento, los años lo han hecho más perspicaz que de costumbre.
- Maca, no hay ser en este y todos los universos existentes que te conozca mejor que yo, sé todo tu pasado, tu presente y como si fuera poco leo tus pensamientos.

Me quedé muda, con los ojos como platos, tenía razón, maldita sea, tenía razón, me estaba quitando mi puesto en ese aspecto.

- Conocí a un tipo.
- ¿Qué te he dicho, Maca? No podemos enamorarnos de nadie en este mundo, quédate sola, carajo. Pero tampoco sufras por Laeron, por si acaso. Él ya quedó sepultado, lo sabes.
- Es demasiado inteligente y muy imbécil, bonita contradicción. Encuentro muchas similitudes entre él y Laeron, tal vez por eso me atrae.
- Recuerdo bien cuánto sufriste por la estupidez de Laeron y la enajenación que te provocaba escucharle armar sus estrategias de batalla. ¿Cuándo lo conociste?
- Lo conocí apenas llegué a este mundo, cuando la llaga de Laeron estaba latente y sangraba, él también sangraba por alguien más, pero en un determinado punto del tiempo y espacio nuestros caminos se entrelazaron, no sé si para mi desgracia o para su fortuna.

Sus besos, maldigo sus besos, abrían un portal a mi mundo cada uno de ellos. Pasión consumada, derrota declarada. Él tenía la esencia de mi mundo, era como estar en casa cada minuto que pasaba a su lado. Lo quería conmigo siempre, quería que cuando logre revertir la catástrofe que nos trajo acá y regrese a mi reino, él gobierne conmigo.

- Te dejó por razones estúpidas, por andar atrás de la persona incorrecta. Todos sufrimos de ese mal alguna vez. -me mira con cierta tristeza, recordándonos y lamentando no haber hecho las cosas bien en su momento.
- Sí, alguien ya lo hizo alguna vez. -lo digo con una complicidad amarga. Noto su angustia.- tranquilo, estoy bien, siempre lo estoy, ya no lo veo y no creo que lo vuelva a ver, está próximo a casarse con ella.

Me dijo Vlad que mejor, que no podemos atarnos a nadie en este mundo, este mundo al que no pertenecemos, que lo tenemos prohibido. Como si el alma entendiera de universos, de planos y toda esa porquería. Le dije que no puedo querer a nadie, que no quiero conocer a nadie, que hace unas semanas me di cuenta del amor que le profesaba a este sujeto cuando me lo topé en la calle de la mano de ella. La reina, hija de Oberón, sufriendo por un mortal ajeno a su mundo, qué curioso. Tengo el alma averiada, la sonrisa apagada y la mirada perdida, dice él. Yo creo que solo es cierto lo del alma, y es natural, después de dar tanto y no recibir nada. Después de luchar con todos esos demonios e intentar restablecer el orden en todos los universos sin éxito.
Sin embargo, nada es tan malo, siempre nos tendremos el uno al otro.

- Te quiero demasiado, más de lo que mereces, Vlad.
- Lo sé, y yo más de lo que imaginas, por eso me duele que te lastimen, y me duele ver que te dejes derrotar, pero entiendo que no siempre eres la reina fuerte (en cierto grado cruel) que todos conocen y solo a mí me permites ver tu vulnerabilidad, acogerte y devolverte la fortaleza que dejas olvidada entre los recuerdos de gente que no lo vale, de acciones que no te definen y de vidas que no puedes salvar. Ten este pergamino "Memento et Obliviscaris" y toma una cucharada de esta agua que saqué del Leteus.

Vlad es un mago y tiene recetas poderosas, aunque no siempre funcionan en mí. Se despide, su compañera de trabajo lo requiere para acabar con cierto espíritu en algún lugar de la ciudad, sabe que no lo puedo acompañar. Me acaricia la mejilla con absoluta ternura y besa mi frente, se va tan rápido que empiezo a creer que también puede viajar a la velocidad de la luz. Me quedo mirando a la gente pasar a través del vidrio del café Valdez y antes de tomar mi cappuccino, tomo una cucharada del agua que me regaló Vlad y empiezo a leer el pergamino.



*Vlad y Maca son personajes del universo existente dentro de la cabeza de Josué, muy entrañable amigo y escritor. Joth es del universo creado por mí junto con Val. En un punto estos universos se traslapan y coinciden tal como él y yo. So, esta historia es en honor a nuestra amistad y en agradecimiento por hacerme parte de su universo.

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