miércoles, 20 de agosto de 2014

Una fotografía

Llegaba a contarle de mi día y la encontré con un papel en sus manos. Me acerqué, dominada por una terrible curiosidad y le pregunté, como era de esperarse, qué era. Solo me miró a los ojos, sonrió y me entregó el papel diciendo: te dije que lo había hecho. Vi el papel estupefacta, era la foto más hermosa de mi vida: la única foto con él, nosotros, felices, enamorados...
No podía creer que la había revelado aun cuando le pedí que no lo hiciera, y lo hizo. Y me la entregó tres años después. Yo ya andaba pensando en alguien más, naturalmente, pero él seguía ahí, clavado como una estaca en mí, sangrando. Siendo siempre él, el único. Toda esa fiebre regresó y entendí que él jamás dejó de ser, que han pasado varios años y personas y yo sigo amándole a él y solo a él. Tal vez es la única persona que siento merece ser asociada a amor, puesto de otra forma: lo que siento es lo más cercano a eso según unos libros, unos versos, la vida. Tal vez jamás murió el sentimiento, solo las esperanzas infundadas... O ni esas, aún lo espero.
Todas las noches la veo una y otra vez solo para sentirle un poco cerca de mí aunque se haya ido de mi vida algunos veranos atrás. Aunque sea solo un recuerdo. Aunque yo sea sinónimo de olvido para él. Aunque a duras penas recuerde mi mirada perdida en él, mi intento de seriedad, mi sonrisa frustrada, mi risa reprimida, mis sarcasmos y mi pantomima de rebelde. Quizá no recuerda nada de esta resabiada, resentida y dramática o quizá sí, imposible saberlo.
A veces no me dan ganas de ser tan poética y decir las cosas de la forma más simple e insípida posible: le quiero y estoy convencida de que será así siempre. No lo quiero olvidar porque fácilmente podría ser lo mejor que me pasó en la vida, no lo quiero olvidar porque no he conocido a nadie que me ponga el mundo de cabeza y lo recomponga al instante siguiente. Es así de sencillo, no lo quiero olvidar.

Abrazo la fotografía, una lágrima se escapa y la desparezco con una de mis manos, escucho una última vez esa canción. Apago las luces y recuerdo los momentos más felices de mi vida y cierro los ojos y solamente pienso: lo mejor de mi vida siempre vendrá acompañado de sus inciales.


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